«Los pequeños detectives»

Los pequeños detectives (cuento escrito por mi nieto )

 

A veces mi abuelo, que es el padre de mi madre, me cuenta historias de cuando era niño y vivía en el pueblo.

Los niños allí se lo pasaban muy bien jugando a guerras con espadas de madera o pistolas según fuera el tema de la última película que habían visto, los alrededores del pueblo se prestaban a este tipo de juegos debido a lo escarpado del terreno.

En una ocasión una de sus correrías los llevo hasta un destartalado pajar en las cercanías del pueblo y según entraban vieron una enorme caja metálica llena de periódicos, al acercarse a leerlos vieron que eran Boletines Oficiales, como habían oído en sus casas que habían robado la caja fuerte del Ayuntamiento fueron al pueblo y al cuartel de la Guardia Civil y acompañados por una pareja fueron al pajar a enseñarles la caja, que en efecto era la que habían robado.

Fueron felicitados por los Civiles por el hallazgo.


La » Seña » Engracia

La “ Seña”  Engracia

En una época en la que se solía frecuentar curanderas tanto o más que a los médicos me ocurrió un percance y me llevaron a una anciana que según decía tenia “gracia”.

Lo que ocurrió fue lo siguiente estaba yo sentado en el canto de lo que llamábamos “ el muro” cuando inesperadamente otro niño que no estaba muy bien vino por detrás y me empujo súbitamente, como resultado de la caída me hizo una brecha en la frente y la sangre salía en abundancia, me llevaron a la “Seña” Engracia que vivía en la misma calle y con aceite del candil y rezando unas oraciones y volviendo cada día para hacer la cura logro una certera curación, a esta anciana le llevábamos los niños sapos y culebras que capturábamos en una balsa cercana, ella con esto preparaba misteriosos ungüentos.

Hoy en día con lo adelantada que esta la medicina nos parece cuentos de viejas.


Tarrega ( Lleida )

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El Palacio de los Marqueses de La Floresta es un edificio del siglo XIII que tiene la fachada de estilo románico civil.(Muy parecido a la fachada del Ayuntamiento de Lleida, por el lado de la Plaza de la Paeria.)

Su razón de ser se debe a la familia Arrebol, instalada en Tàrrega a finales del siglo XIII. Esta construcción pasó, sucesivamente, a manos de varias familias de la nobleza hasta que en el año 1683 se instaló Antonio Potau y su esposa Ignacia de Gay, que recibieron el año 1703 de Felipe V el título de marqueses de La Floresta. Después de otros cambios de manos, el palacio quedó muy dañado durante la Guerra Civil Española y fue derruido en 1940. Su propietario de entonces, Manuel Vidal y de Cárcer, dio al ayuntamiento los elementos arquitectónicos para la reconstrucción del palacio, que cedió la fachada a la Mutua Patronal de Tàrrega, que en 1955 la reconstruyó tal y como se conoce actualmente.