Escudos

ESCUDO

La geografía española está plagada de pueblos con casas en las que ostentan un escudo heráldico, estos escudos signos de unas familias con rancio abolengo, la mayoría de ellas desaparecidas, no obstante los nuevos propietarios han sabido conservar con dignidad estos restos del pasado, cuando visitéis estos pueblos no dejéis de admirarlos.


«Diada de Sant Jordi «

P1100704

“Diada de Sant Jordi “   Día de San Jorge

En todo Cataluña y ya en otras partes de España se celebra esta festividad , que si bien es día laborable las calles están preciosas, los libreros sacan sus paraditas a la calle con cantidad de libros, con las mesas adornadas con la “Señera” (la bandera catalana), las calles repletas de viandantes que observan y curiosean la gran profusión de libros con las últimas novedades junto a los clásicos, autores que firman sus obras , un día precioso mientras se escoge una rosa para regalar a la persona amada, entre la profusión de puntos de venta callejeros o en las floristerías.


la lechuza blanca

_MG_4992a

La lechuza blanca ( Choliva,dicen en Aragon)

Recuerdo que en una ocasión, siendo adolescente, allá en el pueblo vi como unos niños llevaban una lechuza blanca herida y como vi que le iban a dar muy mala vida les dije que me la dieran que yo la curaría.

La lleve a un pajar que teníamos en las afueras del pueblo y la deje en la parte más profunda del edificio encima de la paja, pronto ella empezó a cazar pequeños roedores que vivían por el pajar y consiguió sobrevivir.

Cada vez que yo iba buscar paja miraba a ver si estaba y ella desde el fondo me miraba con sus enormes ojos , así durante una temporada hasta que un día voló hacia unos almendros cercanos, así cada vez que yo me acercaba salía volando hacia los almendros .

Pero un día en el almendro no estaba sola, un precioso macho de vistosos colores estaba a su lado, al verme salieron los dos  volando y nunca mas volví a verla, pero sé que ella pudo vivir su vida y esto me dio una satisfacción.


Una casa de labranza

antiguacasadecalella

Mi pueblo era un pueblo no muy grande, pero tampoco pequeño, teníamos maestro, una escuela, algo vieja, estaba en la plaza mayor del pueblo y compartía edificio con el ayuntamiento incluso teníamos casa cuartel de la guardia civil.

Los niños íbamos  a una clase y las niñas a otra, como era lo habitual en aquellos tiempos, los niños nos metíamos por zonas del edificio que no se usaban o bien se hacían servir de trastero o leñero, las clases eran monótonas y lo único que rompía esta monotonía eran los castigos del maestro que por aquel entonces eran físicos, ya que pegaban bastante, esa educación les habían enseñado y su lema era “la letra con sangre entra”.

La casa era muy grande, me refiero a la casa paterna, y a mi corta edad aun me parecía mayor , al ser una casa de labranza toda la primera planta la ocupaban las cuadras para las pajeras, graneros, caballerias, carros, aperos de labranza y otros enseres propios de aquella actividad, al lado de las cuadras se había habilitado una estancia donde dormían los criados o mozos de labranza, en la parte de atrás estaban los corrales, con gallinas pavos patos y una pocilga donde engordaban dos cerdos en espera de su sacrificio, en la entrada de la casa había una puerta muy robusta de madera muy antigua, de la que colgaba una aldaba como llamador , era de bronce, tenia la forma de una mano con una bolita que es la que picaba en la puerta, decía mi madre que era la mano de Fátima, no sabemos los años que tendría pero la viga que tenia encima se podía leer una fecha(1693)franqueada la puerta había un gran patio con el suelo empedrado, brillantes las piedras por el uso y el paso de los años, una escalera ancha subía hasta la primera planta , era la planta principal lo primero que se encontraba era la enorme cocina en la que resaltaba la chimenea ,donde siempre colgaba un caldero con potaje de legumbres, patatas ,chorizo ,morcilla,col,ect.

Unos grandes bancos de madera de roble, oscurecidos por esa patina que da el paso de los años, una enorme mesa de madera maciza completaban el mobiliario, esta era la pieza mas concurrida de la casa, bien había la cocinera faenando o algún criado que regresaba del campo y acudía al abrigo de la lumbre.