» Recuerdos de la Escuela «

 

En aquel pueblo del Somontano los inviernos eran aterradores, el viento helador ululaba entre los callejones, los niños pasábamos mucho frio, nos salían sabañones en las orejas, era muy molesto nos picaban con desesperaciones, en la Escuela había una estufa de leña que serbia para toda la clase, los alumnos nos cuidábamos de encenderla y «mantenerla» , nuca mejor dicho ya que la leña la llevábamos de nuestra casa , un taco cada uno y cada día, como casi todos éramos de casas de labriegos no teníamos problema en aportarla, pero recuerdo que uno de los condiscípulos era hijo del farmacéutico y no aportaba su leño, este niño con gafitas y menudito me daba pena pues el maestro decía-.Los que hayan llevado leña que suban a calentarse.-y todos rodeábamos la estufa con las palmas de las manos para adelante como intentando atrapar el calor, todos menos el niño del farmacéutico que permanecía en su pupitre.

 Referente a lo de la leña ocurrió un caso curioso, observamos que para que se calentara el secretario le descargaban una camionada de leña muy bien aserradita y se la subían al piso de encima de nuestra clase, no se nos ocurrió otra mas que ,un día que el maestro no estaba y nos encontrábamos solos, por un agujero que había en el techo accedimos al piso superior y al almacén de la leña, entonces empezó una actividad frenética dos subieron arriba y empezaron a tirar troncos a la clase mientras los demás nos afanábamos en guardarla en el armario, llevábamos un rato de frenética actividad cuando dos señores bien vestidos aparecen en la puerta, el silencio se hizo sepulcral, solo era roto por el ruido seco que hacían los troncos al caer al suelo y que los de arriba no se dieron cuenta de la visita y seguían tirando.

 Uno de los señores dijo-¿Donde está el maestro? -.En su casa-. Respondió uno de los mayores-.Esta enfermo. ¿Puede andar? inquirió y ante la respuesta afirmativa mando ir a buscarlo, la bronca que le metieron fue fenomenal, eran Inspectores.

 Lo bueno de esto es que a partir de esa fecha no hizo falta llevar más leña los alumnos, vinieron a tapar el agujero del techo y a partir de entonces llevaban una camionada de leña para la Secretaria y otra para nosotros. 

 

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