» El cierzo y los gatos «

Recuerdos de adolescencia, en aquella comarca del “Somontano» aragonesa pero cercana , casi lindante con Cataluña, le pega un viento que puede ser aterrador, o por lo menos así me lo perecía a mí en esa época, tenía que ir a buscar paja al pajar que estaba apartado del pueblo, al ir para allá el viento me venía de cara , mi cuerpo intentaba avanzar pero «el» era más fuerte y me tiraba para atrás, yo seguía, al final a duras penas lo conseguía no sé si era peor la ida o la vuelta, al volver con el saco de paja para las bestias, no podía mantener el equilibrio me tumbaba el saco , lo volvía a cargar ,el viento me hacía correr empujándome con fuerza por detrás, al fin he llegado a casa.

No era quizá esto lo peor, lo peor eran las noches, nuestra casa estaba situada de forma que le hacía frente a ese «cierzo “que entraba por una calle abierta y ululaba con rachas fuertes a veces se quería parar , pero empezaba con fuerza de nuevo, las ventanas mal ajustadas, resentidas de tantos años de embestidas, ya lo dejaban que pasara.

El peor mes era Febrero, no precisamente por el viento ,que soplaba casi todo el año, sino por los gatos, el que se ha criado en un pueblo sabe la que lían los gatos cuando están en celo, también recordaran que aunque no tuvieses gato en todas las casa había a la parte de abajo de la puerta de la casa un agujero de unos diez centímetros de diámetro que permitía la entrada de los gatos vecinos con la misión de que cazaran ratones, qué era su faena, esté agujero se llamaba “gatera».

Pues bien, como digo en Febrero, a las tantas de la mañana, cuando el «cierzo “parecía que amainaba y lograbas conciliar el sueño de pronto un grito como un lamento rompía el silencio de la noche «iiiiaaaaa…iiiaaaa..»seran los gatos pensabas dándote la vuelta, al rato volvía el lastimero sonido, otra vuelta, pero más tarde ya era ensordecedor,cojia la escoba y bajaba a la planta baja, allí estaba la gata negra de los vecinos rodeada de cuatro o cinco gatos de grandes cabezotas emitiendo unos sonidos que parecían salir del mismo averno, los espantaba con la escoba perecían huir pero solo era de momento…

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