


Llegamos a la Plaza del Salvador y cogiendo la calle Sto. Tome llegamos a la Iglesia del mismo nombre donde se encuéntra la gran obra del Greco, “El entierro del Conde de Horgaz”, fantástica pintura tanto por sus dimensiones como por la riqueza cromática de sus figuras sobre todo las vestiduras de los religiosos. Siguiendo la calle del Ángel se llega al Monasterio de San Juan de los Reyes.
