
Tiene el valor histórico de haber sido testigo de acontecimientos trascendentes para la ciudad. Durante la guerra de «Los Sitios»de 1808-1809) la puerta sirvió de bastión a la resistencia aragonesa quedando las huellas de los proyectiles todavía visibles en su estructura, muy deteriodada. Se encuentra en el Paseo María Agustín de Zaragoza.
